27-05-2017 11:47

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Cannes 2017. El género se impone


Los hermanos Safdie ponen la guinda del buen género, en este caso negro, con una película como Good Time, una de las últimas sorpresas de un Cannes que no parece hecho para ortodoxos de secciones oficiales aburridas. Fremaux ha sustituido este año las apuestas cansinas y sin relevancia tipo Dardenne o Loach por un cine abierto, genérico y rompedor. Los Safdie con Good Time son un buen ejemplo, con un thriller urbano de huida y culpabilidad, que destripa a ritmo de una banda sonora impecable la miseria y los bajos fondos de Nueva York, con un Pattinson inmenso que parecía envidioso del éxito de su ex compañera sentimental y profesional Kristen Stewart el pasado año con Personal Shopper. Tras renegar de los "crespusculitos" durante años, tengo que reconocer que ambos actores se han reinventado dándonos a todos una sorpresa.

La banda sonora es también fundamental en How to Talk to Girls at Parties, locura de Cameron Mitchell llamada a ser de culto instantáneo con su mezcla imposible de alienígenas, punk y provocación. Es como The Apple de Cannon pero con cero ínfulas de autor y, aunque es un film fallido, funciona en su propia vocación psicotrónica.

Ozon también vuelve a las andadas, recupera la locura de los orígenes y en L'amant double juguetea con el giallo, De Palma y Verhoeven en un divertídisimo juego de género lleno de trampas y sexo, con una inmensa Marine Vacth que deslumbra en la pantalla. Un bofetón a los que tratan a Ozon como autor comprometido, pero una gran noticia para los que añorábamos al Ozon gamberro y provocador.

En Cannes tienes la oportunidad de reencontrarte con grandes personas como Guillermo del Toro, nuestro embajador del 50 aniversario, gran conversador y mejor persona, además de un cineasta mayúsculo. Ganas de ver su Shape of Water y de disfrutar de su humor grandísimo. En medio de la Croisette llegan ecos de la operación de Santiago Segura, al que deseamos desde aquí la
mejor recuperación. También llegan otros ecos, como la pérdida del gran Roger Moore, mi James Bond más querido, aunque objeto de mofas nada profesionales por parte de gente que escribe en periódicos antaño prestigiosos, precisamente por aceptar a este tipo de voceros sin discurso.

Cannes se agota y agota. Salir y entrar de reuniones, colas y rumores, noticias y negociaciones. Doce días donde se fabrica el cine que es y será. Un torbellino de pasión por el arte más inmortal.
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