08-10-2013 09:52

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Ejes temáticos de Noves Visions (I): Estados Unidos mutantes y reales

Diez años de historia y un éxito silencioso, sutil, lejos del mundanal ruido pero contundente. Cuando en 2003 nació Noves Visions, lo hizo para acoger a un cine con coartada genérica pero marcado por la autoría radical, la experimentación y el riesgo. También para colocar el documental en la órbita del fantástico con resultados sorprendentes como los que produjeron las proyecciones de Grizzly Man, Zoo o Room 237. Este año la sección hace suyo el cine Prado, reconvirtiendo la rama Discovery de donde salieron las fundamentales Ramírez (ejemplo de low cost cuando aún no se hablaba de ello) Amér o Diamond Flash y pasando a ser el contenedor Emergents, de donde saldrán ejemplos de apuestas desde la más radical independencia o apuestas de las cinematografías más nuevas e innovadoras. También se crea Experimenta, una rama que acoge los debates audiovisuales más apasionantes a nivel de narrativa y formalismo.
Sitges puede que se defina en su esencia por la rica cosecha del 2013 de esta sección. En su parte principal, su tronco emblemático de ficción, encontramos propuestas muy genéricas pero de mirada absolutamente innovadora y rompedora, basándose en una catalización de temáticas y tendencias que deben de tenerse en cuenta para seguir el itinerario marcado por sección. Una de esas temáticas es, sin duda, la mirada hacia unos Estados Unidos oscuros e imaginarios que poco tienen que ver con la visión vendida por el Hollywood tradicional. Así, Coldwater, una experiencia de puro horror de contornos realistas de Vincent Grashaw, que demuestra la claustrofobia de los contornos no democráticos de ciertos rincones de la sociedad norteamericana. La perturbadora The Dirties, de Matt Johnson, un filme de angst juvenil que va más allá de Gus Van Sant y cuyos títulos de crédito finales son en sí un obra maestra. Una película que triunfa por donde pasa, en especial el festival de Slamdance donde fue la gran triunfadora y que abre posibilidades infinitas al subgénero referencial de los 80. Por su parte, Prince Avalanche es una historia de fantasmas emocionales y minimalista, siendo el aterrizaje de David Gordon Green en Sitges con todos los honores. Posiblemente la película más polémica del festival, Proxy, de Zack Parker, un psycho thriller enfermo y envenenado en torno a la perdida y la venganza. Si quieres emociones fuertes y polémica esta es tu película, sin duda. Otra mirada alucinada a los Estados Unidos mas recónditos es The Rambler, de Calvin Lee Reeder, fantasmagoría sobre una América lisérgica, onírica y aterradora y que es, sin duda, una de las películas más desconcertantes y pesadillescas que se podrán ver en Sitges 2013.
Si la mirada a los Estados Unidos en clave de horror o fantasía alegórica es una tendencia de la sección, lo es también la apuesta por una geografía imaginaria surcada por el horror sobrenatural. The Battery, de Jeremy Gardner, es un buddy movie con toques de Kevin Smith en medio del apocalipsis zombie, aunque funciona en el mismo territorio de la citada Prince Avalanche, o sea, el de la comedia sobre el vacío. Tampoco se salva el repaso cínico de la unidad familiar tradicional USA mediante la variación genérica. Así, The Wait, de M Blash cuestiona las relaciones familiares desde la intromisión de lo extraño, aunque lo extraño sea realmente la degeneración de unos comportamientos anclados en el tiempo y caducos. Yellow, de Nick Cassavetes contempla desde la desesperación contemporánea a una mujer tradicional que busca la anormalidad en el alcohol y las drogas, siendo una especie de respuesta contemporánea a la mítica Safe, de Todd Haynes.
La rama Experimenta contemplará este mosaico sobre la América más oculta, con la inclasificable Computer Chess, de Andrew Bujalski, donde tecncologia, frikismo, periferia se dan la mano de modo inusual. Sin duda, Escape from Tomorrow, de Randy Moore, es una de las películas del festival, una mirada perversa y enferma a la geografía mutante e imposible de los grandes parques temáticos de los Estados Unidos. Y si lo que queréis es pasar miedo de verdad, sin coartadas comerciales ni freaks, la película obligada es The Taking, de The Bapartist, una abstracción de los horrores rurales USA que funciona como pesadilla sensorial definitiva. No veréis nada igual en Sitges 2013.
Y como colofón de esta mirada pervertida y perversa sobre el territorio USA, Noves Visions No Ficciópropone un documento imposible pero real del fenómeno religioso en American Jesus, de Aram Garriga, toda una demostración de que el apocalipsis está ya preparado por nuestra propia sociedad de fanáticos y laminados. Aterrador. Y si atendemos a las raíces paganas de la mítica popular USA nadie mejor que Bobcat Goldthwait para diseccionarlas mediante el formato del falso documental en la irresistible Willow Creek, una de las propuestas más frescas y divertidas del Festival. Y para ayudar a comprender mejor esa América fundida en propia leyenda, optar por la ayuda de Milius, un documental de Zak Knutson y Joey Figueroa que aclara dudas sobre la personalidad de uno de los creadores más radicales del Hollywood contemporáneo como ha sido John Milius. Parafraseando a Goldthwait, God Bless America... es Noves Visions 2013.
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