25-02-2015 09:30

General

El síndrome 'Birdman'

La posición de algunos autores y directores que trabajan en Hollywood en contra, en especial, del cine de superhéroes me parece no solo exagerada y poco acertada sino tremendamente demagógica. Uno de los motivos por los que no siento ninguna empatía por Birdman, la gran ganadora de los últimos Oscars, es ese posicionamiento irónico y algo cínico en torno al cine basado en cómics, centrado en la visión patética y decadente que se da del protagonista, un actor encorsetado en la piel del superhéroe que protagonizó y que, muy acertadamente, interpreta Michael Keaton, el que fuera Batman en las dos famosas versiones del personaje firmadas por Tim Burton. Iñárritu golpea con cierta hipocresía un subgénero donde colegas (y amigos) suyos como Guillermo Del Toro o Alfonso Cuarón han aportado suculentas propuestas como Blade II, la saga Hellboy o Harry Potter y el prisionero de Azkaban, la mejor película de la saga que firmó Cuarón. Y tanto Del Toro como Cuarón triunfaron en los Oscars con grandes propuestas de género como El laberinto del fauno o Gravity.
Este estado de opinión crítico contra el cine de superhéroes, e incluso el cine de género en su totalidad, es inoportuno ya que estamos en un momento en que la calidad de las propuestas en este campo es muy alta. Hablando claro, no hay película en Hollywood este año tan valiente y redonda como Interstellar y, siendo aún mas claro, tanto Guardianes de la galaxia como Capitán América: el soldado de invierno son muy superiores a cualquiera de las seleccionadas en la categoría de mejor película en los Oscars.
Señor Iñárritu, señor Gilroy (aunque me guste mucho su Nightcrawler), estén orgullosos de sus trabajos y su método sin atacar otras formas necesarias de hacer cine y, sobre todo, no critiquen ni ironicen sobre el cine de género cuando, y esto va por Iñárritu, su cine son espléndidas pompas de jabón colorido que explotan en el vacío cargadas de falsa pomposidad. Quizá, Sr. Iñárritu, su cine solo es empático con su propio (e hipertrofiado) ego, y debería revisar los inteligentes mecanismos de Guardianes de la galaxia para conectar con millones de espectadores. Y señores de la Academia, por favor, dejen de ser tan hipócritas y aprendan de tiempos pasados y quizá mejores donde Tiburón, La guerra de las galaxias o En busca del arca perdida competían con cine más de autor por los Oscars sin complejos. Sin ellas, hoy posiblemente no hablaríamos de Oscars y Fox Searchlight no hubiera invertido ni un dólar en Birdman, porque quizá ni existiría.
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