06-11-2013 12:18

General

Sitges 2013: un balance

Ya han pasado algunas semanas desde la finalización de la ultima edición de Sitges y quiero aprovechar para dar las gracias de nuevo a todos aquellos que han hecho posible el éxito alcanzado a todos los niveles; desde cada uno de los miembros de mi equipo hasta las instituciones publicas y privadas que nos han apoyado. Ha sido una edición excelente que me satisface mas allá de la subida de espectadores o la buena recepción de la programación. En un año tan difícil el festival ha sido como una isla donde el habitual (y a veces justificado) pesimismo que invade al sector audiovisual, y al mundo de la cultura en general, ha dejado paso a la expresión de la creatividad mediante una alegría en la celebración de la misma.

Es posible que no haya sido ajeno a todo ello la presencia de cientos de alumnos de ESCAC, fruto de la colaboración con este centro de formación, así como de un público entusiasta que ha sabido recoger la idea programática del festival. Nuestra visión de un fantástico nada caduco, en constante evolución, capaz de encauzar como ningún otro genero la mejor autoría internacional, olvidando tópicos y lugares comunes y explorando nuevos territorios temáticos y formales, ha sido perfectamente asimilada por un público cada día más capaz e interactivo. Sitges no envejece porque tiene como vías estratégicas la asimilación de nuevas necesidades y la captación de tendencias nuevas, no quedándose en un modelo de éxito estático y sin relieve. En ese sentido, también destacar la pujanza de una sección como Nuevas Visiones, que ha presentado en la edición actual posiblemente el mejor cine de autor del panorama internacional, sin dejar de vista también el elemento imaginario.
Quisiera asimismo destacar la labor de la prensa, desde la más implantada hasta aquella perteneciente al ámbito local, o también la autogestionada. Este año tomamos la decisión de recuperar las categorías en los medios acreditados y, como siempre que se produce una decisión de este tipo, su aplicación no resulta fácil. El objetivo de esta decisión ha sido, por una parte, favorecer el trabajo y condiciones de los profesionales que diariamente envían sus crónicas a los medios de mayor alcance y, al mismo tiempo, conseguir un equilibrio entre el acceso de la prensa al máximo número de sesiones y el del público que compra sus entradas y que es la base de este Festival. Nos queda como reto para el año próximo mejorar los sistemas de acceso a determinadas sesiones que este año han estado limitadas, pero teniendo en cuenta las limitaciones de espacios que el Festival sufre desde hace años y que deben ser solucionadas aunque sea en el marco de las restricciones que marca una situación económica de la que no nos podemos abstraer. Que quede por tanto claro nuestro apoyo y respeto profesional por una prensa joven e innovadora que tiene voz propia y que  debe ejercer su opinión sin necesidad tampoco de ser "representada" por voces ya excesivamente presentes que se autoproclaman como portavoces simplemente para apuntarse tantos en sus cuentas de twitter.
No hubo excepcionalidad o melancolía en Sitges 2013, al menos para los que aún se contagian de la fiesta colectiva del cine cuando se disfruta en comunidad. Quizá si hubo algo excepcional  como fue la alegría con la se consumió ese mismo cine, en todas las secciones o espacios, incluso las nuevas propuestas como la apertura al medio televisivo. En este sentido subrayar que, además de Sitges, festivales como San Sebastián, Sevilla, Valladolid y otros muchos están realizando una labor esencial de reflexión sobre el hecho cinematográfico global, desde los aspectos artísticos hasta la industriales, que no se agota en cada edición sino que se renueva con la siguiente, labor que esta llegando a los distintos públicos, a centros de producción y distribución, y a una gran parte de la crítica. Ese trabajo debería servir de ejemplo a ciertas voces que a pesar de gozar de plataformas de opinión o difusión privilegiadas (pero algo trasnochadas) parecen inmersos en un eterno, cansino y estéril dia de la marmota, que favorece la queja fácil pero impide una reflexión común del todo necesaria en el panorama audiovisual del pais. Por nuestra parte seguimos invitando a todos a participar pero sabiendo que nuestra propuesta será diferente, pues ni nos conformamos ni nos acomodamos. La próxima edición será necesariamente diferente, pero, por ello, indudablemente fantástica.
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