• 06-10-2011
      • 16:15
      • Auditori Meliá Sitges
      • 146

A. I.: Artificial Intelligence (A.I. Inteligencia artificial )

de Steven Spielberg

Sinopsis

La combinación Kubrick-Spielberg es dinamita pura: el director de Tiburón aprovechó un proyecto de Kubrick para esta historia futurística en torno a un niño robot dispuesto a romper el mito de que las máquinas no tienen sentimientos.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL: CIENCIA SIN FICCIÓN

Entre la realidad y la (ciencia) ficciónPor Antonio José Navarro

El concepto de “inteligencia artificial!” adquirió forma en el verano de 1956, durante la ya mítica Conferencia de Dartmouth. Celebrada en las instalaciones del Dartmouth College en Hanover, New Hampshire, (EE.UU.), su organizador fue el matemático e informático John McCarthy, a propuesta del propio McCarthy, y de Mavrin L. Minsky (Harvard University), Nathaniel Rochester (I.B.M. Corporation) y Claude E. Shannon (Bell Telephone Laboratories). A lo largo de dos meses, Dartmouth acogió a un selecto grupo de investigadores que definió las directrices y líneas de actuación futuras en el ámbito de la IA, tomando como hipótesis de trabajo la proposición: "Todo aspecto de aprendizaje o cualquier otra característica de inteligencia puede ser definido de forma tan precisa que puede construirse una máquina para simularlo". Esta hipótesis sería posteriormente conocida como Hipótesis del Sistema de Símbolos Físicos.

Asimismo, en la Conferencia de Dartmouth se sentaron las bases de una aproximación al ser humano que, a diferencia de la psicología y de la filosofía, centran su estudio de la inteligencia pura. Según John McCarthy la inteligencia es la “capacidad que tiene el ser humano de adaptarse eficazmente al cambio de circunstancias mediante el uso de información sobre esos cambios”. Desde esta premisa, se han desarrollado diferentes ideas de IA: 1) el arte de crear maquinas con capacidad de realizar funciones que realizadas por personas requieren de inteligencia; 2) el estudio de cómo lograr que las computadoras realicen tareas que, por el momento, los humanos hacen mejor; 3) la rama de la ciencia de la computación que se ocupa de la automatización de la conducta inteligente; 4) es el campo de estudio que se enfoca a la explicación y emulación de la conducta inteligente en función de procesos computacionales.

No obstante, antes de la Conferencia de Dartmouth, la literatura y el cine de ciencia ficción ya habían esbozado gran parte de estos conceptos teórico-prácticos. La figura del robot, más allá de su antropoformismo, de su condición de siervos o esclavos del hombre, está su progresiva transformación en entes “inteligentes” capaces de desarrollar sentimientos complejos, sintiéndose humanos.

Así pues, la grandeza de AI: Inteligencia artificial (01), de Steven Spielberg, plagada de ideas visuales maravillosas y provocativas, radica en la exigencia de que empujarnos a proyectar nuestras emociones en un personaje que, después de todo, una máquina. ¿Qué responsabilidad tiene un ser humano frente a un robot que nos ama? La cuestión, planteada por el escritor británico Brian Aldiss en su cuento “Super-Toys Last All Summer Long” (69), se resume en una idea narrativa tan simple como turbadora: David (Haley Joel Osment) es niño-mecanismo cibernético avanzado que sus dueños, sus “padres”, abandonan en el bosque; un niño-mecanismo creado para querer y suplir la falta de cariño a aquellos que no son fértiles o que se encuentran solos… Una excusa para hablar de nuestras carencias emocionales, sobre los errores filosóficos de la robotización de la sociedad, acerca de la decadencia de los valores familiares depredador, de la conversión del individuo en producto comercial…Por el contrario, Spielberg en su película ahonda en el tema de la inteligencia emocional como forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo. AI Inteligencia artificial es audaz, técnicamente magistral, difícil. Y, casi con certeza, muy diferente al proyecto que Stanley Kubrick empezó a desarrollar en los años setenta, marcado por su habitual frialdad expositiva.

Una frialdad expositiva palpable en Transcendent Man (09), de Robert Barry Ptolemy. El futuro de la Inteligencia Artificial, los nanobots, las máquinas de guerra inteligentes, la inmortalidad de los ingenios tecnológicos, entre otros temas, articulan este documental emocionante y aterrador por la facilidad con que transciende sin darse cuenta la propia condición humana, a través de la tecnología. Su protagonista humano, Raymond Kurzweil (Massachusetts, 12 de febrero de 1948) músico, empresario, escritor y científico especializado en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, predice que entre ahora y el 2050, la tecnología llegará a ser tan avanzada que los progresos en medicina permitirán a la gente ampliar radicalmente su esperanza de vida y la calidad de la misma. Los procesos de envejecimiento podrían en principio ralentizarse, más tarde detenerse y finalmente revertirse en cuanto esas nuevas tecnologías médicas estuvieran disponibles. Kurzweil sostiene que gran parte de esto será fruto de los avances en la nanotecnología médica, que permitirá que máquinas microscópicas viajen a lo largo de nuestro cuerpo reparando todo tipo de daños en el ámbito celular. ¿Cómo sugería el film de Richard Fleischer Fantastic Voyage (66)? Del mismo modo, según Kurzweil, los avances tecnológicos en el mundo de los ordenadores darán lugar a máquinas cada vez más potentes, numerosas y baratas. Kurzweil predice que un ordenador pasará el test de Turing hacia el 2029, demostrando tener una inteligencia, consciencia de sí mismo, riqueza emocional… indistinguible de un ser humano.

Menos trascendentes a nivel cognitivo, pero apasionantes como espectáculos cinematográficos no exentos de valores filosóficos y artísticos, tenemos Westworld, almas de metal (73), de Michael Crichton, y Juegos de guerra (83), de John Badham, ya convertidas en cult movies. La primera aborda el cliché de “las rebelión de las máquinas” desde una óptica novedosa: los robots de un parque temático para adultos, con todo lo que ello implica (la Roma Antigua, la Edad Media, y el Lejano Oeste), se rebelan y empiezan a matar a los clientes… Una oportunidad para efectuar una digresión sobre el artificio de los mitos del cine de géneros hollywoodiense, y más concretamente, sobre la simulación de vida… Un asunto que Crichton, más conocido por su faceta de escritor que de cineasta, culminaría con “Parque Jurásico” (90), una especie de prolongación científica de Westworld, almas de metal. Por su parte, John Badham, en War Game, combina con acierto el teen-film (la película para adolescentes) y el cine de ciencia ficción: un joven hacker, David (Matthew Broderick), logra contactar con el sistema W.O.P.R.(War Operation Plan Response), el ordenador central del NORAD (Comando Aeroespacial Norteamericano de la Defensa de los USA) para jugar “a la guerra”, poniendo en marcha una respuesta nuclear real contra la URSS. Una película tan divertida como divulgativa, ya que hacía públicas las espeluznantes conclusiones del programa estratégico MAD, acrónimo de Mutual Assured Destruction (Destrucción Mutua Asegurada) –irónicamente, en inglés mad significa “loco”–, doctrina militar también conocida como “1+1=0”. Concebida por el matemático americano de ascendencia húngara John von Neumann en 1968, este aseguraba que, en cualquier conflicto bélico con armas nucleares, el resultado final sería, sin remedio, la completa destrucción de ambos (atacante y defensor).

Director

Steven Spielberg

Filmografía seleccionada: Close Encounters of the Third Kind (Encuentros en la 3ª fase, 1977), 1941 (1941, 1979), Raiders of the Last Ark (En busca del arca perdida, 1981), E.T. The Extra-Terrestrial (ET, el extraterrestre, 1982), Hook (Hook, 1991), Jurassic Park (Parque jurásico, 1993), Schindler’s List (La lista de Schindler, 1993), Saving Private Ryan (Salvando al soldado Ryan, 1998), A.I. Artificial Intelligence (A.I., 2001), Minority Report (Minority report, 2002), Catch Me if You Can (Atrápame si puedes, 2002), War of the Worlds (La guerra de los mundos, 2005).

Ficha técnica

Edición: 2011
Sección: Sitges Clàssics
Idioma original: inglés

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