Vulgaria

Trailer

Sinopsis

En la filmografía de Pang Ho-cheung hay una constante referencia a un cierto estilo de cine de trinchera, ese de las películas rodadas con cuatro duros y guiones improvisados, con mucho sexo y violencia, que en la década de los ochenta contribuyó a definir las peculiaridades del cine de Hong Kong. Algo de esto había en la celebrada A/V, pero quizá sea Vulgaria el homenaje más directo al estilo autóctono, grosero y vulgar de las películas de Categoría III, alejadas del estilismo visual del cine de acción exportado por Johnnie To y John Woo. Se trata, también, de una reivindicación del cine low cost, ese que sustituye el presupuesto por pasión y ganas, y que obliga a agudizar el ingenio hasta límites insospechados.

 

De eso trata Vulgaria. De los límites que uno está dispuesto a traspasar para hacer cine. Su protagonista, un productor de serie B, se mete en situaciones cada vez más absurdas para hacer realidad una película erótica que va a financiar el jefe de una tríada con una tendencia a la zoofilia bastante “burra”. El productor se ve sujeto a los cambios y caprichos del mafioso, lo que dará pie a buenas dosis de bromas soeces, escatología y humor bizarro en una historia –la de la película dentro de la película– que irá perdiendo todo el sentido a medida que avance el rodaje. Pero al productor le da igual, porque al fin y al cabo ya no importa el argumento, el género ni los actores, tan solo importa el cine como acto. 

 

En clave de comedia alocada, grosera y vulgar –el título no lleva a engaños–, Pang Ho-cheung filma las peripecias de un productor en el que muy bien puede haberse reflejado a sí mismo y sus esfuerzos para encontrar presupuesto para rodar películas como la que nos ocupa. De hecho, el propio director ha explicado en algunas entrevistas que los momentos más groseros y obscenos de sus películas se basan siempre en situaciones reales (sólo hay que recordar la salvaje Dream Home, proyectada también en Sitges), aunque la verdad siempre esté recubierta de esa ambigüedad que es también la gran clave de Vulgaria.

 

A Pang Ho-cheung le gusta jugar al engaño y, para ello, se vale de otros muchos recursos como los flashbacks, las elipsis e incluso el metarelato. La trama se estructura a partir del testimonio del productor ante unos estudiantes universitarios a los que les explica sus peripecias para hacer la película. Su relato se mueve entre el detalle y la elipsis para recrear una realidad con muchos tintes de ficción, o viceversa. Y ese juego con la verdad y la invención es, seguramente, lo más interesante de Vulgaria. Bajo la capa de comedia escatológica y gamberra se entreluce una reflexión sobre las formas de captar la atención y “manipular” al público a través del relato, y sobre la necesidad del público de dejarse llevar por las historias. Y hay también, por qué no, un ejemplo de marketing cinematográfico low cost del que se pueden extraer algunas lecciones útiles en estos tiempos de la inmediatez, las redes sociales y la viralidad. Si para hacer cine todo vale, ¿cuales son los límites para hacer visible ese cine?

Ficha técnica

Edición: 2013
Sección: Seven Chances
Idioma original: cantonés

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