Kjersti Helen Rasmussen

Kjersti Helen Rasmussen

NightMare trae el terror psicológico al festival, con una historia sobre demonios, parálisis del sueño y feminidad. Entrevistamos a su escritora y directora, Kjerst Helen Rasmussen, para conocer más sobre el proceso detrás de la película.
Lectura de 3 min.

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Por Andreu Marves

¿Cuál es la inspiración para la película?

Siempre me ha interesado el lenguaje. Así que cuando descubrí que la palabra noruega para pesadilla, marerittet, compartía el sufijo mare con el inglés (night-mare) y el francés (cauchemar), me puse a investigar. Fue así como descubrí el mare, un demonio del sueño, similar al íncubo en otras regiones, que se sienta en tu pecho mientras duermes y no te deja respirar. Hoy en día, la ciencia moderna explica este fenómeno a partir de los trastornos del sueño, especialmente la parálisis nocturna. Me llamó la atención que diferentes culturas antiguas llegaran a la misma conclusión al respecto, y consideré que sería interesante fusionar ambas explicaciones: la folclórica y la científica.

Hasta ahora, ha tenido una carrera prolongada escribiendo guiones. ¿Qué la motivó a querer dirigir también este guion?

Comencé a escribir NightMare hace diez años, añadiendo ideas nuevas de vez en cuando. No se lo enseñé a nadie en este tiempo; sentía que era demasiado personal para que la dirigiera otra persona, y no me veía capaz de dirigir por el momento, así que esperé hasta que el momento fuera propicio. Desde el principio hasta el final, este ha sido mi proyecto. Tampoco me parecía extraño hacer ambas cosas, ya que en Europa es habitual dirigir los propios guiones.

La suya es una de varias películas de la presente edición que abordan el tema de la maternidad desde el horror. ¿Por qué ha tomado este acercamiento, y no uno más dramático o convencional?

El horror mantiene una relación más flexible con lo real. Una puede experimentar más, y alcanzar un resultado más profundo, intrigante y oscuro en el proceso. También permite abordar varios temas al mismo tiempo, y que estos sean más universales.

La protagonista de NightMare es una mujer que pierde el control sobre su propio cuerpo, un hecho que la angustia profundamente. ¿Considera que esto resuena con ciertos eventos de actualidad, como la derogación de Joe v. Wade en Estados Unidos?

Completamente. Mi intención con la película era explorar cómo, a pesar de vivir en una sociedad supuestamente moderna y liberal, existen todo tipo de opresiones respecto a la mujer. La presión por elegir entre la carrera y la familia, y la relación que tiene esto con la maternidad y el aborto. No es el tema central, hay otros, pero es uno de los más importantes.

La semilla del diablo…

Es una de mis películas favoritas, la vi muchas veces mientras preparaba la película. El cine de Polanski, en general. También Pesadilla en Elm Street, por el tema de las pesadillas, y La cosa y Alien por la cuestión del horror corporal. En general, todo el equipo de la película intentó trabajar para que esta remitiera a las grandes experiencias cinematográficas de los setenta y los ochenta.

Por ejemplo, con el sonido de la película.

Totalmente, es de importancia crucial. El sonido debía borrar la frontera entre sueño y vigilia. A veces sitúa al espectador y en otras la desorienta. Ese juego era clave para introducirnos en la mente del personaje. Estaba desde el principio en la película, pero lo trabajamos mucho con el diseñador de sonido. También mezclamos la película en Dolby Atmos, para que fuera una experiencia cinematográfica inmersiva.

¿A quién recomendaría la película?

A aquellos que busquen una película de terror para ver en salas de cine. También a aquellos que quieran historias sobre mujeres reales. Y a los que les interese la mitología nórdica. [Ríe] ¡Y también los trastornos del sueño!

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